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Poco
más de mil dólares de inversión es lo que necesita
un ciber-delincuente para comenzar a obtener beneficios económicos
de sus acciones maliciosas, según datos de PandaLabs. Esto es posible
gracias al mercado negro que ha crecido en Internet en torno al malware
y que hace posible adquirir herramientas y códigos maliciosos a
precios muy bajos.
Este
mercado del malware es completamente online. En cientos de foros
se compran y se venden todo tipo de creaciones y herramientas de crimeware.
La mayoría de estas páginas han sido localizadas en los
países del Este europeo, pero las mafias extienden sus redes por
todo el planeta.
Si
un ciber-delincuente quiere comprar un troyano, tendrá que
pagar entre 350 y 700 dólares. Un troyano password-stealer (ladrón
de contraseñas), por ejemplo, cuesta 600 dólares, mientras
que un troyano Limbo, que tiene menos funcionalidades, está en
torno a los 500 dólares. Ambos están diseñados para
el robo de contraseñas de acceso a bancos online. Si quisiera hacerse
con un troyano que capture cuentas de servicios de pago, como Webmoney,
el ciber-delincuente debería desembolsar 500 dólares, pero,
a veces, incluso se hacen ofertas. Así, se han dado casos en los
que a los 100 primeros que adquirieron este malware se les cobró
sólo 400 dólares.
El siguiente paso
del ciber-delincuente será dar con una serie de direcciones de
correo a las que enviar el troyano. Para ello, le bastará con visitar
otra de las páginas de este mercado del malware. En ella se ofrecen
listados de cuentas de correo de todos los tamaños. Los precios
oscilan entre los 100 dólares por el millón de direcciones
y los 1.500 por 32 millones. Si, además, desea enviar links que
dirijan a una descarga de su troyano a usuarios de mensajería instantánea,
puede comprar, por ejemplo, un millón de direcciones de ICQ por
150 dólares.
¿Cuál
es el siguiente paso? Asegurarse de que su código malicioso
no lo va a detectar ningún antivirus. Por una cantidad de entre
uno y cinco dólares por ejecutable a ocultar, puede alquilar un
servicio que protegerá su malware contra aquellas herramientas
de seguridad que indique. Si el ciber-delincuente quiere hacerlo él
mismo, puede hacerse con un software de cifrado polimórfico llamado
Polaris por sólo 20 dólares.
Llegado
aquí, ya sólo le queda enviar los correos electrónicos
para distribuir el troyano. Para ello, puede alquilar un servid
Para
saber si el malware es rentable, basta con hacer unos sencillos cálculos.
Si un troyano cuesta 500 dólares y una lista de correo de un millón
de direcciones unos 100 dólares, el gasto será de 600. Sólo
con este material, estará en disposición de infectar a un
millón de personas. Se pueden sumar también a los gastos
los 20 dólares que cuesta el programa de cifrado y 500 más
por el servidor para enviar spam. Con un porcentaje de éxito de
apenas un 10% (realmente bajo), el hacker lograría colocar su troyano
en el ordenador de 100.000 personas.
Si
de esa cifra, consigue robar datos bancarios a otro 10%, significaría
que tiene a su disposición las cuentas bancarias de 10.000 personas.
Basta imaginar el dinero que puede tener una persona normal en su banco
y multiplicarlo por 10.000 para conseguir la cifra de beneficio del ciber-delincuente.
Ahora
bien, vaciar un número tan alto de cuentas despertaría muchas
sospechas y lo que todo delincuente persigue es hacerse con el dinero
sin dejar huellas. Por ello, no cogerá todo el botín. Tan
sólo sustraerá una pequeña cantidad de cada cuenta.
Digamos, unos cien dólares. Multiplicando esa cantidad por 10.000
obtenemos una cifra de un millón. Es decir, con apenas 1.200 dólares
de inversión y en muy poco tiempo, uno de estos ciber-delincuentes
puede hacerse millonario. Y esto, calculando con ratios de éxito
realmente bajos. La realidad podría ser, aún, mucho más
dura.
or
exclusivamente para enviar spam. El precio está en torno a los
500 dólares. Ahora, el ciber-delincuente sólo tendría
que esperar a que la infección diese resultados.
Fuente:
Noticiasinformaticas
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